Tuesday, June 13, 2006

Mi desierto lila...

Les presento con mucho gusto al Tassili (Tassili N'Ajjer, Argel).

En uno de mis viajes con mi amiga M* lo visualicé y me dije que tenía que ir allí, que algo me llamaba, que no podía morir sin visitarlo. Sé que algo me espera en ese lugar, mi amado desierto lila. La idea me fue hipnotizando, me obsesionaba (y me obsesiona) e intenté estrujarme el tarro intentando averiguar donde estaba ese sitio al que mi mente había viajado abandonando mi cuerpo. Y allí estaba, esperándome nuevamente, escondido en las páginas de libros y guías de viaje. Y así fue cómo conocí a los tuaregs, también conocidos como los “hombres azules”.

Su cultura me atrapó desde un primer momento y quise fugarme con ellos una y mil veces en mis sueños.

“Los abandonados de Dios”, otro nombre que se les atribuye, son nómadas. Todo el puto desierto es suyo!! Seria genial poder ponerte a dormir sobre cualquier duna, donde te apetezca en ese momento. Ellos son la ley, ellos son los señores del desierto. ¿O quizás debiera decir Ellas?

Los tuaregs, son musulmanes practicantes, pero en su cultura, es el hombre el que se cubre el rostro con un pañuelo. La mujeres tuareg no lo usa para cubrir su rostro, sino su cabeza. Y pensaréis: Dios que calos allí en el desierto tan tapados como van con velos y pañuelos y mil andrajos. Pues os equivocáis. Llevan tanta ropa para cubrirse del sol que hasta puede quemarles la piel, y también del viento y de la arena, que en el desierto son los peores enemigos. Pero no solo les sirve para eso. Como sabéis seguro, el cuerpo humano necesita estar constantemente hidratado y, sólo a los tuaregs se les podía ocurrir tal cosa para luchar contra la deshidratación que impone el infernal desierto. Sus cuerpos sudan, entonces la ropa queda mojada con la cual cosa, al transpirar el cuerpo emanando agua o sudor, y este vuelve a recogerlo de las ropas para hidratar la piel y de esta manera se cierra un círculo que les permite vivir en las condiciones de calor más extremas.

Poco a poco fui descubriendo cosas de esta tribu: su cultura, sus tradiciones, su manera de vivir, etc.

La sociedad tuareg tiene una jerarquía que seguramente os parecerá anticuada que esta compuesta por los nobles, el clero, los guerreros, los artesanos agrupados en castas, los hombres libres y los esclavos. Sí, bueno, puede que este factor social parezca atrasado, pero ¿quién no es esclavo hoy en día de algo? Vuestro jefe es el látigo y los grilletes la letra del banco, no os engañéis. Ellos, con sus difíciles condiciones, seguramente viven más felices. Admiten la ley vital, cuando uno muere, muere y punto, aunque sea de un mal golpe de viento. De la tierra vienes y a la tierra te vas, lo entierran igual sea un niño o un adulto y le lloran, pero ahí acaba la historia, pues en el desierto hay q sobrevivir el día a día (o eso creo).

Pero la sabiduría tuareg no termina ahí: se rigen por clanes, y cada clan tiene un madugu, que vendría a ser algo así como un jefe que les guía. Este puesto se transmite de padre a hijos, pero ¡ojo! Es la gente del clan, los pobladores los que dan el visto bueno al nuevo madugu. Éste debe conocer los peligros del desierto, saber cuánto aguantan sus dromedarios, las etapas de una travesía, debe dominar las nociones sobre las estrellas para así poder guiar a su clan. Los tuaregs son los que más saben sobre estas, ya que son su brújula en viajes nocturnos por el infierno del Tassili.

Aparte de todo eso, esta tribu que me ha hecho abrir los ojos como platos tras descubrirlos y cerrarlos para imaginarles, son unos extraordinarios jinetes. Les he soñado tantas veces a lomos de sus dromedarios mearis, galopar por el desierto con el halcón para la caza asido a su brazo.... ¿No es una escena mágica? Quién fuera Freya Stark para poder observarles en tiempos en que aún dominaban el desierto y se extendían por las llanuras y las dunas de las arenas...

Un pueblo fascinante sin duda. Ahora habitan en regiones del Sahara que ellos mismos protegen. La verdad es que entre tribus, en el desierto se respetan bastante, pues hay que sobrevivir claro esta. A ningún peul se le ocurriría robar el agua de un tuareg. Es más, siempre, entre tribus, pagan tributos si tienen que coger agua de un pozo ajeno. Aunque la ley tradicional tuareg, tiene prohibido y penado de muerte el negarle el agua a un hombre sediento y cobrarle tributo alguno.

Hablemos ahora pues de las mujeres tuaregs, pues yo soy una mujer y el tema interesa:

La mujer tuareg manda: a diferencia de otras mujeres musulmanas, las mujeres tuareg tienen derecho y pueden expresarse libremente. Y además de eso, son un gran objeto de respeto. Ellas se ocupan de las labores domésticas, cuidado de los niños, mantener la casa, etc. pero lo más curioso es que también dedican parte de su tiempo a la genuina tarea de teñir de índigo (color así como violaceo) los turbantes que luego se pondrán hombres y mujeres. De ahí viene pues el llamarles “hombres azules”, pues la ropa les va tiñendo barba, piel y en sí, el rostro y las manos.


Todos los datos apuntaban a que el desierto de mis ensoñaciones eran sin duda el Tassili, el desierto dentro del desierto, la Fragua del Diablo, donde los rayos del sol abrasan cualquier síntoma de vida, y donde el Siroco, el viento tórrido sahariano, borra cualquier huella del camino.

¿Alguien me acompaña?


* Meskalina

Pero el encanto no termina ahí: el Tassili esconde algo más que yo no voy a revelaros, simplemente, si algún día teneís la oportunidad de ir, dejaros embargar por la fantasía, porque allí, la mágia es la única monarca.

3 Comments:

Blogger Little Worm said...

Dios, siempre me salen larguísimos... :\

1:46 PM  
Blogger Shimart said...

Si es interesante (como es el caso), no importa que el post sea largo. Muy bueno y realmente da ganas de ir a conocer a esa gente. :O)

5:06 PM  
Blogger Little Worm said...

Grácias Dani :)

3:19 AM  

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