To BeCool (or not to BeCool) Noche de San Juan

Hablemos entonces de la Sala BeCool (Plaza Joan Llongueras, 5, Barcelona).
Primero habiamos estado en el Ever, que es un bar un poco caro pero la familiaridad y la forma de acojer al cliente, es agradable. Cuando acabamos de tomar las primeras copitas, nos disponiamos a una larga caminata con algun que otro alcoholico, hasta llegar a la susodicha sala.
Estando ya en la sede de Catalunya Radio, planeamos como ibamos a entrar, ya que llevabamos una mochila y no sabiamos si uno de nuestros amigos llevaba la ropa a gusto de los de seguridad. Así pues, entraron los tres primeros y luego yo, con la mochila de un camarada, ya que era la única chica y esta el tópico ese de "a las chicas nunca les dicen nada" (y un cojón!).
En la taquilla (porque sorpresa la nuestra, aunque en el cartel tengan la desfachatez de poner Entrada Gratis, allí lo único gratuïto que habia era el aire que se respiraba y ni eso), el que llevaba lo de las entradas me suelta un: 5€. Yo habia visto el cartel con lo de ENTRADA LIBRE, pero no me apetecía mucho parecer desagradable así que me limité a preguntar: ¿esta entrada vale por una consumición? Respuesta rotundamente negativa. Pero claro, yo ya habia soltado los 5 € y tres de mis colegas, por así decirlo, ya estaban dentro.
Entramos, nada de gente. Unas escaleras bajan hacia el piso de abajo donde parece oírse música. Bajamos y abrimos la puerta a una sala. Hay gente que parece estar quitando pies de micro, amplis y cables de un escenario a la derecha de la puerta. Hay una pantalla donde se ve proyectado un video de Queen. Mi reacción, cuando ya me había tocado la punta de las narices con esos 5 putos euros fue la de pensar que, si Freddy Mercury estaba allí, puede que la cosa no fuera tan mala.
Nos dirigimos a la barra que esta más lejos de la puerta y que tiene la camarera más guapa del local (lo siento, la otra era un callo). Mi amigo F se pide una birra soltando un billete de 5 €. Observo. ¿Le da cambio?¿No le da cambio? En fin, que para mejorar mi humor llamo a la camarera y me dispongo a pedir:
Mademoiselle: hola, un whisky con Coca-cola, por favor.
Camarera: que whisky quieres?
Mademoiselle: JB.
Camarera: lo siento, no tenemos tendra que ser Passport o Ballantines.
Mademoiselle: (en pensamientos: fuagh, que asco de whiskys) Ballantines
Camarera: 8 €
Mademoiselle: ¿perdona? Es que creo que no te he oído.
Camarera: 8 €
Mademoiselle: ah, vale.
Pago, con la expresión de asco dejandose notar por todos los músculos de mi cara.
Mademoiselle: ¿puedes darme un pajita? Grácias.
No es posible, pensaba yo. Me cobran 8 jodidos euros sin ni siquiera tener JB en la barra y encima tengo que pedir que me pongan una pajita. Esto es infrahumano. Mi amigo F sonríe, "tira de las birras" me dicen "son más baratas". El problema es que yo cuando salgo, nunca bebo birra, me sienta mal.
El colega de la mochila se pone a bailar por el sitio dando brincos. DIOS! QUE ASCO DE MÚSICA. Hasta ese momento no me había fijado en ese detalle. Había visto el video de los Queens proyectado pero no habia prestado atención a la música hasta ese momento: Underdog Project, Panjabi, el Sueño de Morfeo, Pereza, Beyoncé, Jennifer Lopez, etc. Vamos, pura basura. Supongo que habrá gente que le gustará, pero a mi me parece de lo más pobre para un local supuestamente selecto (porque sino, ¿a santo de que vienen los 5 € de entrada SIN CONSUMICIÓN, y los 8 € por un cubata?).
Vemos llegar a un tio con una Coca de San Juan bajo el brazo. Oh, es cierto, en la entrada tambien ponia Coca de Sant Joan y Copa de cava!! Decicí esperar por no parecer que iba allí al papeo nada más verlo, porque tampoco tenía hambre y para no incomodar a la camarera que aún no habia sacado el plastico de encima de la Coca. Me siento en una esquina del bar mientras observo al grupo de gente que tengo delante. Un pensamiento algo lúcido pasa por mi mente. Gente esperpéntica bailando en medio de la pista: un tio con nariz de judio y más alto que un pino, baila con una jorobada que parece salida de la película La parada de los monstruos. De hecho, todos parecen salidos de ahí! Un hombre que se cree Disco Stu baila todos los temas que le hechen, una mujer de mirada perdida y boca permanentemente abierta, canta todas las canciones que ponen (ojo, cantar Panjabi), un tio con una chaqueta tejana baila como un troglodita con una tia que parece que no se encuentra y a su lado el guapo de la sala, un hombre con mas barriga que cuerpo y con una cabeza que parece un piñón, se cree John Travolta o algo similar, haciendo el Moonwalk entre sus compañeros.
Después de este análisis, algo cruel por mi parte, me doy cuenta que son gente con deficiencias mentales, pero... que coño, todos tenemos derecho a divertirnos ¿no? Lamenté el hecho de juzgar así a aquellas personas, pero... me habian tocado los cojones en aquella sala y solo pensaba en hacer de ella una gran hoguera, quemara lo que quemara. Mi amigo S me pidió que por piedad, no lo hiciera, ya que le gustaría tocar allí algún día. Ya se sabe, para un pseudo-músico-artista residente como S, hasta Barcelona se queda pequeña. Las salas donde tocar se terminan y tienes que arrastrarte por Youth Points y antros de mierda como en el que estábamos.
Siguiendo con mi bizarra crónica de los sucesos de la noche de San Juan más patética de mi vida (desde que tengo constancia), me dirijo a cojer un trozo de Coca de Sant Joan, donde ya había estado metiendo mano la gente. POR CROM, QUE COCA MÁS RANCIA Y MÁS MALA! Esa Coca, estaba comprada en el Carrefour y hacia dos semanas que la tenian guardada en el almacén. Sino, ¿como ese sabor a ladrillo? No es que nunca me haya comido un ladrillo, pero aquello parecia de todo menos Coca.
Como ya se me habia terminado la pasta (salí solo con 20 € y entre la consumición en el Ever que también es caro, el tabaco, la entrada y el cubata de whisky... una se queda a dos velas), le pedí a mi colega P que me invitara a un tequila. Accede y pide a la camarera guapa que le cobre: 3'50€ un puto chupito de tequila!! Esto es horrible, una puñetera pesadilla!! Todos nos mirábamos con cara de "eso duele", menos F, que sonreía en dirección a 5 chicas que estaban solas en un rinconcito. Apenas se movia. ¿Serian tetraplégicas? Lo dudo, pero esas 5 chicas solas, ni pretendian follar ni eran lesbianas. Esas habian venido a calentar la polla a tios como mis amigos, pero a mi eso poco me importaba.
Ya me había animado un poco, que remedio, si no lo hacía yo por mi propio pie, el alcohol que allí consumiera no lo iba a hacer, estaba claro. Me puse a bailar y estuve bailando un rato, descansando cuando sonaba alguna canción que no me sirviera para remover mi gordo culo. Entre estos descansitos, me acodaba un rato en la barra. Hubo un momento en que la camarera no podia abrir la botella de Cava (que una copa de Cava también era gratuïta, pero no me gusta), la ayudé y le dije que se invitará a otro chupito de Tequila, que allí los pobres lo necesitaban.
Y bailé y bailé y bailé todo el rato que estuve allí, porque almenos si bailaba, no pensaba en la pasta que me habia fundido en aquella mierda de sitio o, almenos, el problema parecia más pequeño. Cuando estuve cansada me fuí, despidiendome de mis amigos. Subí las escaleras por las que había bajado y, al pasar por taquilla, le dejé allí al chico deliberadamente la entrada que no me había servido para nada. Le dediqué al de seguridad un sarcástica sonrisa y me fui caminando hasta la Plaza Francesc Macià con el objetivo de no volver nunca más a aquel antro asqueroso, caro y maloliente.
DIOS PERO QUE ASCO DE SITIO!! Esa es de las cosas que más me duelen, gastarme la pasta en un sitio que no se lo merece lo más mínimo, que el trato con el cliente es frío y ni siquiera cordial, que la música contamina los oídos, que la gente que haya allí no merezca ni siquiera tu atención. No me gustaría parecer repelente, ni exigente, ni nada, simplemente pido humildad para la sala, que si es una mierda, no la vendan como la cosa más Cool de Barcelona, porque realmente aquel antro no vale los 5 € que pagué de entrada, ni el Ballantines los 8 € del cubata (que una botella de Ballantines cuesta menos de 8 €), ni el Tequila barato vale lo que allí nos cobraron. Yo os advierto, no pisaría nunca aquel lugar.
Ahora que estáis prevenidos, esta a vuestra merced hacer lo que creáis oportuno. Yo, desde luego, no vuelvo.













